Algún tipo de cine y hasta algún talk show excedido pretende hacernos creer que somos criaturas de mocos fáciles. Pero no siempre nos descontrolamos ante las desgracias propias y ajenas. Algunas veces hacemos uso de nuestra racionalidad. Así podemos percibir, sentir y observar lo que ocurre a nuestro alrededor de una forma 

sosegada y prudente. Nuestra racionalidad nos permite examinar nuestros pensamientos. Muchas veces creemos que los pensamientos son exteriores a nosotros pero en realidad somos los creadores. Somos los pensadores pero no los pensamientos. Constantemente, clientes de coaching o de psicología me hablan de los pensamientos como algo externo a ellos, como una fuerza descomunal que los domina. 

Trabajando los valores y creencias de las personas, potenciando el valor de la racionalidad, poco a poco se van dando cuenta que son responsables de esos pensamientos que almacenan en su mente. La capacidad de pensar, de descifrar el mundo a través de símbolos y de reflexionar acerca de nosotros mismos ha sido el principal logro de la humanidad. Pensar de forma adecuada es la clave para lograr nuestros propósitos.

 

Tenemos cuatros tipos de pensamientos reconocibles.

 

1.Unos son los pensamientos positivos que son lo que sacan la mejor energía de nuestra mente.
2. Por otro lado, tenemos pensamientos útiles que refieren a nuestra agenda diaria, a lo que tenemos que hacer a lo largo del día.
3. Otro tipo de pensamientos son los inútiles que son los que nos desgastan. Son esas preocupaciones, cuando rumiamos de forma incesante, inventamos películas sobre hechos concretos, sin tener seguridad de que es real eso que estamos pensando.
4.También a veces creamos pensamientos negativos y transformamos a nuestra mente en nuestra peor enemiga.

 

Si tenemos malos pensamientos o creencias irracionales sobre el mundo eso puede dificultar nuestras metas, nuestra relación de pareja, nuestro trabajo y hasta nuestra independencia. Porque los malos pensamientos traen miedo, falta de confianza, envidia y baja autoestima. Cuando decidimos cambiar esos pensamientos negativos o inútiles, suele surgir el miedo y la curiosidad. Mientras el miedo a lo desconocido actúa como un freno, la curiosidad obra como un incentivo que nos lleva a explorar el mundo y asombrarnos. Pensar es lo que más hacemos en la vida. Lo hacemos a lo largo del día y lo hacemos por momentos en el sueño. En el sueño, nuestros pensamientos aparecen de forma distorsionada pero cuando pensamos de forma irregular en la vida cotidiana, no siempre nos damos cuenta que hemos pensado de forma irregular. Claro que nuestros sueños, ya sean bonitos o pesadillas no determinan nuestros pensamientos. Eso es algo más profundo, que tiene que ver con el modo que percibimos el mundo, lo que creemos de eso que vemos u oímos y nuestras experiencias. Cuando pensamos inútilmente, vivimos con la contradicción permanente de vivir entre lo que verdaderamente somos y lo que quisiéramos ser.

 

Hay muchas personas que no se atreven a ser libres ni a ser atrevidos. Esto tiene que ver con la resistencia al cambio. Prefieren lo conocido a lo desconocido. La mente organiza nuestro diario vivir pero tampoco es una computadora perfecta. Nos gustaría controlar cada elemento que entra y sale de ella, controlar esas emociones más negativas, impedir que afloren pensamientos negativos pero no siempre podemos. Nuestro cerebro instala poco a poco varios programas, donde aparecen objetivos, motivaciones, emociones y expectativas diversas. Debemos aprender a pensar pero no es algo automático. ¿Por qué en determinadas situaciones continuamos defendiendo actitudes negativas y autodestructivas a pesar de la evidencia en contra? ¿Por qué permanecemos en la irracionalidad pudiendo salirnos de ella? Pensar mal nos lleva a acciones inadecuadas. Pero además está muy vinculado con una baja autoestima. ¿Cuánta gente conocemos que derrocha arrogancia y cuando la criticamos, suele desinflarse, expresa ofensa y se cubre bajo una actitud defensiva? Es ese tipo de gente que actúa aparentando seguridad y confianza para esconder una pobre concepción de sí mismo.

 

Un ejemplo de esto se ve en este mundo de auge de las nuevas tecnologías, donde algunas personas envían mails kilométricos para expresar su malestar y descargar sus malos pensamientos. ¿No sería mejor conversar o discutir cordialmente sobre las diferencias? El lenguaje escrito es muy potente y no permite las aclaraciones que nos brinda el lenguaje oral. Pensar bien sería la clave para que nuestras acciones sean exitosas.

Por: Leticia Brando, tomado de su blog http://leticiabrando.com/para-leer-la-mente-de-alguien-mira-sus-acciones-2/

Especializada en Desarrollo Organizacional, Liderazgo y Valores, cuenta con más de 10 años de experiencia como psicóloga, consultora, conferencista y facilitadora en España y América Latina. Licenciada en psicología y periodista, también se formó en Indagación Apreciativa por Yesouisi de  Barcelona y la Weatherhead School of Management de la Case Western Reserve University.  Además es escritora y coach ejecutiva por Executive and Corporate Coaching Programm de Coach Training Alliance, Boulder, Colorado, USA. Tuvo su propio espacio de coaching durante 2008 y 2009 en el programa “Hola Barcelona” de BTV(Barcelona Televisió), canal de la televisión autonómica catalana. También tuvo su propio espacio de psicología de 2008 a 2011 en el programa “Noches de radio” de Onda Cero, España. En 2013 prepara, en Montevideo, Uruguay, “Ruta feliz”, un programa de desarrollo personal, que se emitirá por Nuevo Siglo TV.

 

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